About this Event
Viajé por primera vez al extranjero a los 16 años, sin mis padres y sin hablar inglés. Mi destino fue Eswatini, donde estudié el Bachillerato Internacional con una beca peculiar en un instituto fundado como modelo educativo alternativo durante la segregación racial en Sudáfrica. Ese viaje me abrió los ojos a un mundo a la vez parecido y a la vez muy distinto a la España que conocía, y despertó mi fascinación por el África austral.
En Eswatini —hasta 2014 Swazilandia—, un país de poco más de un millón de habitantes, descubrí realidades profundamente dispares: la amabilidad de su gente junto a la pobreza extrema; una historia relativamente tranquila, sin grandes efemérides o sobresaltos, frente a la mayor tasa de VIH del mundo, que desestructura familias y vidas. Todo ello contrasta con su vecino sudafricano, un país de enorme diversidad lingüística y cultural, marcado por la colonización, el apartheid y una descolonización profunda que culminó en un movimiento no violento hacia la democracia liderado por Nelson Mandela y cristalizado en lo que muchos juristas consideran la constitución más progresista del mundo.
Ahora quiero llevar a personas interesadas en la cooperación, el medio ambiente y los derechos humanos a conocer estos territorios del sur de África desde su historia, su cultura y su patrimonio natural. Por un lado, Sudáfrica y Eswatini conforman una ruta centrada en la memoria histórica, la justicia social y la relación entre biodiversidad y derechos humanos, apoyando además cinco proyectos locales ligados al emprendimiento de mujeres, el liderazgo juvenil frente al cambio climático, el uso del arte para la protección ambiental y la defensa de la biodiversidad.
Por otro lado, Namibia propone una experiencia radicalmente distinta. Un viaje a un vasto territorio de horizontes abiertos, al desierto más antiguo del mundo y a una botánica única, donde conviven 18 idiomas en apenas tres millones de habitantes, en un contexto de estabilidad política y ausencia de conflictos casi envidiable en África. Namibia es un lugar donde la naturaleza, la historia y la presencia humana conviven sin imponerse unas a otras, y donde el silencio y la amplitud del paisaje pueden resultar profundamente restauradores para muchas personas.
El punto de inflexión de este proyecto fue La hija de Burger, de la sudafricana y Nobel Nadine Gordimer, basada en una familia blanca encarcelada por oponerse al apartheid. La novela, escrita en 1979, transmite la sensación de que el cambio político era imposible. Trabajando en cambio climático, a menudo comparto esa desesperanza. Sin embargo, apenas once años después de su publicación, el apartheid empezó a desmoronarse, y hoy solo existe en un lugar: el Museo del Apartheid, punto de inicio de nuestra primera ruta y un espacio que condensa la memoria, la resistencia y la posibilidad real de transformación. Desde ahí se articula el sentido profundo de este proyecto.
Os invito a conocer y comprender Sudáfrica, Eswatini y Namibia desde su historia, su cultura y su relación con la naturaleza, como camino hacia la resiliencia y la esperanza
¡Hola, me llamo Euri! Mi primer contacto con la vida intercultural fue a los 16 años en Sudáfrica, y esa experiencia acabó marcando todo lo que vino después. Me llevó a interesarme por la conservación y el desarrollo sostenible, y desde entonces he trabajado en África y Europa, desde proyectos de biodiversidad en Madagascar y energías renovables en Sudáfrica, hasta consultoría en sostenibilidad en la Universidad de Edimburgo y programas de educación medioambiental en Portugal, Grecia e Islandia.
También hago acuarelas de especies animales y vegetales en peligro de extinción, con las que apoyo a organizaciones africanas que protegen la biodiversidad e invierten en educación.
Hoy en día, todo lo que diseño parte siempre del mismo lugar: las historias, la historia y la diversidad cultural que hacen que cada lugar y cada comunidad sean lo que son.
Event Venue & Nearby Stays
Librería Desnivel, 6 Plaza de Matute, Madrid, Spain
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