About this Event
La tecnología inalámbrica se ha desarrollado a un ritmo frenético en las últimas décadas, dando lugar a sistemas cuya implantación vertiginosa no ha ido acompañada de evaluaciones previas suficientes para prevenir posibles efectos no deseados. Más allá de los efectos térmicos oficialmente reconocidos de los campos electromagnéticos —generados por dispositivos, redes wifi o antenas de telefonía—, investigaciones independientes apuntan a indicios y correlaciones de efectos biológicos adversos en organismos vivos.
El Dr. Ceferino Maestu Unturbe, médico especialista en Neurología, Bioelectromagnetismo e Ingeniería Biomédica, analiza estas evidencias desde una perspectiva clínica y científica, subrayando la necesidad de aplicar el principio de precaución para minimizar riesgos en la población, especialmente en contextos de exposición continuada.
----
Material cedido por Ecologistas en Acción.
La hiperexposición generalizada y creciente a sistemas de comunicación inalámbrica (3G, 4G, 5G, WIFI, etc.) es objeto de preocupación por sus posibles efectos para la salud, no solo frente a exposiciones agudas, sino también por sus consecuencias biológicas a medio y largo plazo.
La legislación española incorpora los límites de exposición a campos electromagnéticos propuestos por la autodenominada ‘Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes’ (ICNIRP), organización privada que asesora a la OMS y está cuestionada por ‘negacionismo’ y conflictos de interés en su papel lobista con las empresas tecnológicas.
Estos límites establecidos por el ICNIRP, que estiman solo los efectos térmicos agudos y puntuales, no contemplan los efectos biológicos a medio y largo plazo, detectados en organismos vivos expuestos a niveles de radiación muy por debajo del criterio asumido por las instituciones públicas.
En 2011, la OMS clasificó a las radiofrecuencias (dispositivos y redes inalámbricas, incluida el wifi) como carcinógenos de clase 2B. En 2021, el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo concluyó, en su revisión sistemática sobre radiofrecuencias (RF), que deberían clasificarse como carcinógeno 2A, ya que afectan claramente a la fertilidad masculina y posiblemente a la femenina, y es posible que tengan efectos adversos en el desarrollo de los embriones, los fetos y los recién nacidos.
Numerosas instituciones y sociedades científicas, así como personas expertas en bioelectromagnetismo, firmantes del Llamamiento internacional de científicos sobre los campos electromagnéticos (responsables de más de 2.000 publicaciones relevantes en este ámbito) consideran que:
• La bibliografía científica actual demuestra la correlación entre la exposición a radiofrecuencias (RF) de dispositivos o redes inalámbricas, y enfermedades neurológicas, cardíacas y pulmonares, así como trastornos reproductivos y en el desarrollo, disfunción inmunológica, cáncer y otras afecciones de salud.
Se debe aplicar el principio de precaución y minimizar (lo razonable y técnicamente posible) la exposición a RF, rebajando los niveles máximos de seguridad asumidos legalmente, implementando la conexión por cable siempre que sea posible (más biocompatible y menos energívora que la inalámbrica), educando a la población general (riesgos potenciales, cómo reducirlos, etc.) y protegiendo especialmente a los sectores más vulnerables (como la infancia, en el entorno escolar y familiar).
El conocimiento actual lleva, desde el punto de vista de la medicina ambiental, a considerar a los campos electromagnéticos dentro del exposoma, como un factor importante de contaminación, promotor, o copromotor de múltiples patologías.
Sociedades de medicina ambiental, Ecologistas en Acción, organizaciones sociales y de personas afectadas de enfermedades ambientales, llevan años solicitando la creación de la Comisión sobre Radiofrecuencias y Salud, contemplada legalmente desde 2014. Diferentes organizaciones denunciaron al Ministerio de Sanidad por cómo, en su ausencia, diferentes administraciones incurren en un conflicto de interés al avalar informes de un grupo lobista, CCARS, dependiente orgánicamente del Colegio de Telecomunicaciones. Muestran datos que encuadran claramente a dicha entidad en el modelo lobista de estrategias de acción empresarial, identificado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, para retrasar/evitar la aplicación del principio de precaución ante las alertas tempranas de problemas emergentes, posibilitando sucesivos despliegues de telefonía sin poder atender a las garantías legales de salud contempladas en la propia ley de telecomunicaciones.
Event Venue & Nearby Stays
Ateneo La Maliciosa, 12 Calle de las Peñuelas, Madrid, Spain
EUR 0.00












